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#10

21 de oct de 202634lecturas

· 3 min de lectura

Consegui mis primeros dos clientes

Nico Taboada

La semana pasada te dije que el camino más corto para vivir como programador independiente, no era construir otro SaaS, sino resolver problemas por los que alguien YA está dispuesto a pagar.

Esta semana te traigo la prueba.

Nimbora, mi agencia, tiene sus primeros 2 clientes.

No son deals enormes. Pero son los primeros de la agencia. Después de años metiéndole a SaaS que casi no generaron, por fin voy a cobrar por resolverle un problema concreto a un cliente.

Te cuento cómo los conseguí. Y, sobre todo, qué estoy haciendo para no perderlos.


Cómo los conseguí

El primero vino por mi network.

Voy a un grupo de running bastante grande. Y noté que estaban desorganizados con los pagos: hacían los recordatorios a mano, uno por uno.

Ahí nació la iniciativa. Hablé directo con el fundador, le propuse ayudarlos, y hoy, después de 5 charlas, ya está por firmar.

El segundo fue lo opuesto: puro trabajo en frío.

Elegí mi ICP, definí bien la oferta, y me puse a prospectar. Mandé un montón de mensajes.

Este en particular llegó por LinkedIn.

Y acá hay algo que no me quiero saltear:

Ninguno de los dos me cayó del cielo. A los dos los salí a buscar.

Uno apareció por estar presente, por el network que vas construyendo casi sin darte cuenta. El otro, por sentarme a prospectar en frío con una oferta clara y mandar mensajes hasta que uno pegó. Caminos opuestos, misma actitud: salir.

Por qué los firmé anuales

Los montos no son grandes. Pero hice algo que te recomiendo con fuerza: firmé contratos anuales, no mensuales.

¿Por qué? Previsibilidad.

Un cliente mensual lo tenés que re-convencer todos los meses. Vivís con la ansiedad de si sigue o no.

Un cliente anual te da piso. Sabés con qué plata contás este año en la agencia, y dejás de vender todos los meses para dedicarte a entregar bien.

Para alguien que recién arranca, esa previsibilidad vale más que un deal grande de un solo mes.

Firmar al cliente es solo la mitad


Firmar al cliente es solo la mitad

Acá está lo que casi nadie te cuenta.

Un montón de agencias pierden al cliente justo después del onboarding. Lo firman, arrancan… y a los dos meses el cliente no sabe bien qué están haciendo, siente que no pasa nada, y se va.

No porque el trabajo sea malo. Sino porque no lo ve.

Y hay algo clave: el momento de más ansiedad del cliente es justo después de firmar.

Apenas te paga, empieza a preguntarse "¿habré hecho bien en gastar esta plata?".

Tu primer trabajo no es solo entregar. Es mostrarle, rápido, que no se equivocó al elegirte.

La percepción de valor importa tanto como el valor.

Por eso, desde el día uno (ya lo tengo diseñado):

Seguimiento semanal de los avances.

Mails contando qué se hizo y qué sigue.

Looms cortos mostrando el progreso.

Un cliente que cada semana ve que algo se mueve, renueva. Uno que trabaja a ciegas, se va —aunque por dentro todo esté impecable.

Firmar es la mitad. Retener es la otra mitad. Y ahí está la plata de verdad.

Lo que viene


Estos 2 clientes no son solo mis primeros ingresos de la agencia.

Son mi prueba.

Apenas entregue bien, les voy a pedir un testimonio y armar el caso de estudio. Porque esos 2 son los que me van a conseguir al 3, al 4 y al 5.

Así se empieza.

¿Vos estás tratando de conseguir tus primeros clientes, o ya tenés y querés escalar? Respondeme y contame en qué estás.

Nos vemos la semana que viene.

Nico

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